12 Sep

Planes de negocios

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Cuando se trabaja un plan de negocios en una empresa, es común escuchar que se tiene que trabajar en prospectiva o pensando a futuro, además de articular los distintos objetivos que se tengan en una estrategia bien definida. No obstante, resulta pertinente preguntarse si las personas que desarrollan los planes de negocios saben realmente qué es prospectiva y qué es estrategia.

Para evitar confusiones, en las siguientes líneas se procederá a definir cada uno de estos términos para definirlos correctamente y así diferenciarlos.

¿Qué es prospectiva?

Después de la Segunda Guerra Mundial y los errores del nazismo, se buscó construir una herramienta que evitara que estos sucesos vuelvan a repetirse. En este contexto, nació la prospectiva (también conocida como futurología), disciplina basada en el método científico que estudia el futuro para comprenderlo y poder influir en él. Su principal propulsor  fue el filósofo francés Gastón Berger

Esta disciplina cumple los principios dentro de una ciencia: que todo aquello que se usa en prospectiva puede ser aprendido y difundido,  y que en igualdad de condiciones un mismo conjunto de circunstancias de partida nos ha de llevar necesariamente a las mismas conclusiones.

Para un mayor entendimiento de la prospectiva, es necesario analizar y entender sus componentes: cuando se habla de estudiar el futuro, se hace referencia al estudio lo que puede acontecer en el futuro; en otras palabras, aquella información sobre el futuro con la que ya contamos en el presente como tendencias, sucesos y planes, entre otros. En tanto,  “comprender el futuro”  significa entender cuáles son los mecanismos causales, así como la secuencia de hechos que puede llevar a que sea uno, de entre un mar de posibilidades, el futurible que acaba sucediendo. Aquí, es preciso señalar que la prospectiva no hace predicciones.

Finalmente,”poder influir en el futuro” implica que si se prevé algo negativo hay que trabajar para evitarlo, mientras que si se espera algo positivo hay que tratar de asegurarlo. Sin embargo, la prospectiva por sí misma no es suficiente para garantizar que se logre conseguir lo que se desea, para ello existe una mejor variable: la Estrategia.

¿Qué es estrategia?

Si bien es un término de mucho mayor uso, también se presenta un problema: muchos creen que saben de qué se trata y confunden el término. La estrategia debe cumplir cuatro grandes condiciones: la decisión estratégica la toma la alta dirección, involucra el largo plazo, enfrenta al entorno y compromete los recursos de la organización de una manera fundamental. En esta lógica si pensamos en un proceso estratégico, éste debe responder tres grandes interrogantes: ¿quiénes somos?, ¿dónde estamos? y ¿a dónde queremos ir?

Los enfoques de los directores de empresas, por lo general, encajan con este modelo de estrategia; es en los niveles inferiores que se suele confundir con herramientas o pasos a seguir para llegar a un objetivo. No debemos confundir niveles estratégicos con niveles operativos o tácticos. Como nos demuestra la literatura de negocios, los libros de “5 pasos para hacer esto” o “7 pasos para evitar lo otro” por lo general no funcionan.

Una definición simple y amigable de estrategia es definir entonces la dirección de la administración de los recursos del negocio e identificar las condiciones que brindarán las mejores ventajas para triunfar en el mercado.

Con los términos de  prospectiva y estrategia ya definidos, es preciso señalar que un intento de anticiparse al futuro es el desarrollo de una visión ambiciosa de largo plazo y del compromiso para alcanzarla, eligiendo mercados particulares como el foco de las energías de la compañía. En tanto, una fuente de ventaja es el entendimiento del mercado que permite identificar cómo competir mejor a través de apalancar las fuerzas de la compañía para lograr el máximo efecto en los clientes mejor que la competencia.

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